Redes sociales, ¿ángeles o demonios?

2.11.19

¡Buenos días!

No sé si Dios existe, si es uno o son varios
pero de hacerlo debe ser turco.
En imagen: Barış Arduç
Espero que estéis teniendo un puente de descansar mucho, de recarga pilas y os dé tiempo a hacer aquello que más os guste.

El título de mi reflexión sabadil viene por lo siguiente. No es difícil encontrar a gente en nuestro entorno con los que tengamos cosas más o menos en común: el mismo trabajo, la misma profesión, la misma situación económica, formación étc, ¿pero y las aficiones más íntimas? Esas que nos ponen la cabeza del revés y de las que podríamos estar días enteros haciendo lo mismo. ¿A que eso no es tan fácil?

En los tiempos de la dictadura del "running", el "crossfit" y todo aquello que sea sinónimo de culto al cuerpo y que a poder ser tenga término en inglés el resto de aficiones están un poco denostadas. Puedes quedar muy bien si dices que ya eres capaz de levantar cincuenta kilos con las piernas cuando hace un mes no pasabas de quince, pero ojo como digas que te sabes del derecho y del revés la vida de algún famoso... Nadie te lo va a decir a la cara, pero friki probablemente sea el término que le venga a mucha gente a la mente. ¿Y eso por qué? Pues porque es difícil encontrar a gente con las mismas inquietudes exactamente que nosotros, aquellas que de verdad nos encantan y que en público a veces nos da vergüenza reconocer.

Por ejemplo, probablemente muchos no sepamos a qué se dedican las hermanas Kardashian, pero  quién más o quien menos sabe algo de que son hermanas en Estados Unidos que van a fiestas y llaman la atención. ¿Cómo han llegado a ser famosas? La verdad no tengo ni idea, pero sé que existen y viven de sus redes sociales. ¿O quién suele ver Gran hermano? Mucha gente dice que no lo ve (yo entre ellas), pero sé que mucha gente sí y no lo dice. Por eso las redes sociales son tan odiosas y maravillosas.

Me explico: son odiosas porque es cierto que tendemos sin quererlo a comparar nuestra vida con la de los demás y que en cierta medida anhelamos ese tipo de vida que vemos o nos cuentan. Pero a la vez son maravillosas porque nos encontramos a gente con nuestras mismas inquietudes. Lo confieso, soy culpable de que me gusten las telenovelas turcas, me encantan. ¿Por qué me gusta eso y no otras cosas? No lo sé, pero me vuelven loca ver las historias de amores imposibles, unas cómicas y otras menos, de lo que no dudo es que me sentiría un bicho raro si no existieran este artefactos demoniacos llamados redes sociales en donde encuentro a gente a la que le pasa lo mismo que a mí.

Me gusta leer y ver que hay a gente que siente lo mismo que yo cuando ve ciertas escenas, cuando se desesperan por ese beso que no llega nunca y que en el mejor de los casos es un breve acercamiento de labios de lo más casto en vez de un buen besarraco de los que te cortan la respiración (salvo honrosas excepciones como el de Hercai ayer, ¡madre mía que beso!). Tweet a tweet, instastorie a instastorie creamos amigos virtuales con los que podemos compartir aquello que nuestro entorno no entiende. Somos libres para compartir risas, fotos, comentarios y marujeos y eso también es vivir: hacer aquello que nos acelera el pulso, que nos ayuda a evadirnos de nuestra vida diaria y hace que todo lo demás sea mejor.

Así que mi veredicto de redes sociales es: POSITIVO.

¡Hasta el próximo post!



No sé

13.6.19

No sé por qué te quiero y tampoco por qué me quieres, pero debe tener algo que ver con que, con solo escuchar tu voz transformas un día de mierda en uno mucho menos malo.

Cuando una amiga se casa

7.2.19

El sábado, una de mis amigas se casa.

Recuerdo el primer día de clases en la universidad en el que coincidí con ella (E.) y otras cuantas amigas más (J. e I). Como estábamos que no nos lo creíamos nos fuimos a hacer fotos en la puerta principal de la facultad. Y ahí tengo el primer recuerdo de ella.

La maldición de ser mujer

2.4.18

Compañera, amiga, tú al igual que yo sabemos que vivimos en una maldición.

Tenemos que ser trabajadoras brillantes, modelos. Si tienes barriga, celulitis, las uñas desarregladas y el pelo te pide un buen corte, ¿qué haces parada leyéndome? ¿Te has visto las cejas? Se te van a mezclar con las pestañas. ¿Y las piernas? ¿Desde cuándo no te depilas? ¿Desde tu primera comunión? Venga vaga, arréglate un poco que da asco mirarte.

Ah, por cierto, no se te olvide que tienes que hacer la cena, preparar la comida de mañana para ti y tu prole (marido incluido, obvio, no te creas que te vas a librar esta noche). Y algo rico, olvídate de una pechuga de pollo a la plancha con ensalada: eso solo para ti, que como ya te he dicho estás gorda y el verano está a la vuelta de la esquina, ¿y querrás ponerte un bikini, no? En ese caso, con bikini o con bañador de abuela, recuerda que vas a tener que ir a comprar a uno, ¿o es que acaso no has visto en la revista de moda que se vayan a llevar las rayas horizontales? Tú como mucho verticales que estilizan y tampoco es plan de acentuar tus curvas, que ya es bastante que con tu ropa normal parezcas un ocho, como para que encima te conviertas en un cero andante: por cierto, ¿te he dicho ya que en este rato te está creciendo la barriga?.

El fin de semana no se te olvide que mientras tu marido esté durmiendo en la cama, tienes que ir a hacer la compra antes de ir a ver a tus suegros. Y limpiar pero no pases la aspiradora que sino tus monstruitos con el monstruo mayor a la cabeza, se enfadan.

Ah, y que decir que se espera de ti eso de "señora en la calle, puta en la cama". Aunque estés reventada a no poder más que solo quieras sentarte en el sofá y que tu marido ni te mire, tienes que cumplir y bien. Así que si no te apetece, lo haces y finges un orgasmo, aunque estés a punto de quedarte dormida. Eso o seguir trabajando que en tu empresa te quieren a su disposición 24/7 u olvídate del ascenso. Porque recuerda, tienes que demostrar más que tu compañero hombre que tiene tu mismo puesto de trabajo y cobra más que tú. No te olvides de ver series, estar al tanto de las últimas tendencias, y saber hacer de todo. Manualidades y coser incluídos. Eres mujer, tienes que poder con todo, si no lo consigues es que eres una floja.

Por cierto: no tienes derecho a que te gusten las películas porno, ni la literatura erótica: eres una mujer feminista, independiente y como tal no tienes derecho a ser contradictoria. No te puede gustar leer algo que en la vida real ni en broma consentirías. Si eres feminista, lo eres siempre, cada millonésima de segundo. 

Pero tú, amiga, compañera, puede que estés hasta el mismísimo gorro y un día te quejarás, mandarás todo a la mierda y encima tendrás que soportar como algunos hombres y algunas mujeres te llamen feminazi. ¿De qué te quejas? Si vives como una reina...






Feminista de pacotilla

2.7.17

Buenos días.

Un título llamativo para entonar un mea culpa por ser eso: una feminista de pacotilla.

Se supone que las mujeres somos fuertes e independientes que no necesitamos que ningún hombre haga nada por nosotras. Esa es nuestra aspiración la realidad... No siempre es así.

Esta semana pasada y la anterior no he tenido coche cuando miré el tiempo que tardaba en transporte público (hora y media) me pareció totalmente inviable ir sin coche. Menos mal que el señor Romanticón y mis padres me dejaron los suyos sino habría buscado otra alternativa como acampar en la oficina, lo que no sé es si estarían muy de acuerdo o para mi salud mental cómo iba a ser.
Hablando en serio, se me rompió el radiador y por él salía líquido anticongelante. Menos mal que no soy torpe del todo que días antes, me fijé que salía un poco de agüilla de la parte delante del coche, pero y aquí viene mi error garrafal: no me dio por abrir el capó: sino que esperé que el de siempre me lo mirara. ¿Y todo por qué? Pues por vaguería porque yo soy de las que llevar el coche es conducirlo  echarle combustible cuando queda poco. Un error garrafal que voy a tratar de que no me pase más.

Sinceramente creo que no soy la única ni la última a la que le pasan estas cosas. Nos cuesta muy poco decir "soy una mujer independiente que no necesito a ningún hombre" pero luego que nos dé pereza si hay que arreglar un enchufe, mirar las cuentas o mirar el nivel de aceite del coche.
Nos guste o no (y os juro que estoy tragando bilis) nos hemos educado en una sociedad que sigue siendo machista y estamos constantemente repitiendo conductas que no son igualitarias. Muchas veces sin darnos cuenta y otras, aun dándonos cuenta haciendo la vista gorda. No es eso de lo que va la vaina.

Igualmente, creo que a todas las generaciones les toca hacer una función: a la mía de tratar de limitar al máximo las conductas machistas a la siguiente que ser igualitaria de verdad. Y con ello no me refiero a que tenga que haber cupos para mujeres en trabajos como por ejemplo de bombero donde se necesita una gran fortaleza física que las mujeres (y seamos sinceras) no tenemos por un tema biológico. Sino que cada cual tenga el rol tenga el rol que se merezca por sus cualidades físicas o mentales. Con las sociales es distinto salvo excepciones tanto hombres como mujeres podemos hacer las mismas tareas en el noventa y nueve por ciento de los casos y si tú mujer que me estás leyendo si se te ha estropeado el enchufe de la cocina y no sabes arreglarlo aprende. Porque los hombres nos tomarán en serio cuando nosotras mismas nos tomemos en serio.

Por último, nunca dejéis que alguien os diga que no a un objetivo que tengáis. Es vuestra vida no la de quien os dice no, y tienen dos opciones: ayudar o apartarse, pero no consintáis que se queden en medio de vuestro futuro y lo que queráis.