Cuando una amiga se casa

7.2.19

El sábado, una de mis amigas se casa.

Recuerdo el primer día de clases en la universidad en el que coincidí con ella (E.) y otras cuantas amigas más (J. e I). Como estábamos que no nos lo creíamos nos fuimos a hacer fotos en la puerta principal de la facultad. Y ahí tengo el primer recuerdo de ella.

Me niego a olvidarte

15.8.18

Hace más de cinco meses que te fuiste para nunca más volver y todavía no me hago a la idea.

La maldición de ser mujer

2.4.18

Compañera, amiga, tú al igual que yo sabemos que vivimos en una maldición.

Tenemos que ser trabajadoras brillantes, modelos. Si tienes barriga, celulitis, las uñas desarregladas y el pelo te pide un buen corte, ¿qué haces parada leyéndome? ¿Te has visto las cejas? Se te van a mezclar con las pestañas. ¿Y las piernas? ¿Desde cuándo no te depilas? ¿Desde tu primera comunión? Venga vaga, arréglate un poco que da asco mirarte.

Ah, por cierto, no se te olvide que tienes que hacer la cena, preparar la comida de mañana para ti y tu prole (marido incluido, obvio, no te creas que te vas a librar esta noche). Y algo rico, olvídate de una pechuga de pollo a la plancha con ensalada: eso solo para ti, que como ya te he dicho estás gorda y el verano está a la vuelta de la esquina, ¿y querrás ponerte un bikini, no? En ese caso, con bikini o con bañador de abuela, recuerda que vas a tener que ir a comprar a uno, ¿o es que acaso no has visto en la revista de moda que se vayan a llevar las rayas horizontales? Tú como mucho verticales que estilizan y tampoco es plan de acentuar tus curvas, que ya es bastante que con tu ropa normal parezcas un ocho, como para que encima te conviertas en un cero andante: por cierto, ¿te he dicho ya que en este rato te está creciendo la barriga?.

El fin de semana no se te olvide que mientras tu marido esté durmiendo en la cama, tienes que ir a hacer la compra antes de ir a ver a tus suegros. Y limpiar pero no pases la aspiradora que sino tus monstruitos con el monstruo mayor a la cabeza, se enfadan.

Ah, y que decir que se espera de ti eso de "señora en la calle, puta en la cama". Aunque estés reventada a no poder más que solo quieras sentarte en el sofá y que tu marido ni te mire, tienes que cumplir y bien. Así que si no te apetece, lo haces y finges un orgasmo, aunque estés a punto de quedarte dormida. Eso o seguir trabajando que en tu empresa te quieren a su disposición 24/7 u olvídate del ascenso. Porque recuerda, tienes que demostrar más que tu compañero hombre que tiene tu mismo puesto de trabajo y cobra más que tú. No te olvides de ver series, estar al tanto de las últimas tendencias, y saber hacer de todo. Manualidades y coser incluídos. Eres mujer, tienes que poder con todo, si no lo consigues es que eres una floja.

Por cierto: no tienes derecho a que te gusten las películas porno, ni la literatura erótica: eres una mujer feminista, independiente y como tal no tienes derecho a ser contradictoria. No te puede gustar leer algo que en la vida real ni en broma consentirías. Si eres feminista, lo eres siempre, cada millonésima de segundo. 

Pero tú, amiga, compañera, puede que estés hasta el mismísimo gorro y un día te quejarás, mandarás todo a la mierda y encima tendrás que soportar como algunos hombres y algunas mujeres te llamen feminazi. ¿De qué te quejas? Si vives como una reina...






Feminista de pacotilla

2.7.17

Buenos días.

Un título llamativo para entonar un mea culpa por ser eso: una feminista de pacotilla.

Se supone que las mujeres somos fuertes e independientes que no necesitamos que ningún hombre haga nada por nosotras. Esa es nuestra aspiración la realidad... No siempre es así.

Esta semana pasada y la anterior no he tenido coche cuando miré el tiempo que tardaba en transporte público (hora y media) me pareció totalmente inviable ir sin coche. Menos mal que el señor Romanticón y mis padres me dejaron los suyos sino habría buscado otra alternativa como acampar en la oficina, lo que no sé es si estarían muy de acuerdo o para mi salud mental cómo iba a ser.
Hablando en serio, se me rompió el radiador y por él salía líquido anticongelante. Menos mal que no soy torpe del todo que días antes, me fijé que salía un poco de agüilla de la parte delante del coche, pero y aquí viene mi error garrafal: no me dio por abrir el capó: sino que esperé que el de siempre me lo mirara. ¿Y todo por qué? Pues por vaguería porque yo soy de las que llevar el coche es conducirlo  echarle combustible cuando queda poco. Un error garrafal que voy a tratar de que no me pase más.

Sinceramente creo que no soy la única ni la última a la que le pasan estas cosas. Nos cuesta muy poco decir "soy una mujer independiente que no necesito a ningún hombre" pero luego que nos dé pereza si hay que arreglar un enchufe, mirar las cuentas o mirar el nivel de aceite del coche.
Nos guste o no (y os juro que estoy tragando bilis) nos hemos educado en una sociedad que sigue siendo machista y estamos constantemente repitiendo conductas que no son igualitarias. Muchas veces sin darnos cuenta y otras, aun dándonos cuenta haciendo la vista gorda. No es eso de lo que va la vaina.

Igualmente, creo que a todas las generaciones les toca hacer una función: a la mía de tratar de limitar al máximo las conductas machistas a la siguiente que ser igualitaria de verdad. Y con ello no me refiero a que tenga que haber cupos para mujeres en trabajos como por ejemplo de bombero donde se necesita una gran fortaleza física que las mujeres (y seamos sinceras) no tenemos por un tema biológico. Sino que cada cual tenga el rol tenga el rol que se merezca por sus cualidades físicas o mentales. Con las sociales es distinto salvo excepciones tanto hombres como mujeres podemos hacer las mismas tareas en el noventa y nueve por ciento de los casos y si tú mujer que me estás leyendo si se te ha estropeado el enchufe de la cocina y no sabes arreglarlo aprende. Porque los hombres nos tomarán en serio cuando nosotras mismas nos tomemos en serio.

Por último, nunca dejéis que alguien os diga que no a un objetivo que tengáis. Es vuestra vida no la de quien os dice no, y tienen dos opciones: ayudar o apartarse, pero no consintáis que se queden en medio de vuestro futuro y lo que queráis.

Ahora que no me ves (ficción)

26.6.17

Ahora que nadie me ve. Me encierro en mi mundo, ese que ansío llegar durante el día. La gente me molesta y mantener una conversación banal me parece un suplicio estresante por el que no me queda más remedio que pasar. Ahora que estoy sola enfrente del teclado y pantalla, con música de fondo acompañando mi soledad estoy disfrutando cada segundo de mi tiempo libre. Ahora que no me ves he puesto la vida en pausa y he empezado a hacer lo que realmente me apetece hacer. No dar explicaciones, no tener que sonreír sin ganas, ni decir nada por quedar bien. Ahora que el tiempo pasa demasiado deprisa y araño estos minutos de tiempo y de vida en el que puedo ser yo de verdad.