Me niego a olvidarte

15.8.18

Hace más de cinco meses que te fuiste para nunca más volver y todavía no me hago a la idea.

La maldición de ser mujer

2.4.18

Compañera, amiga, tú al igual que yo sabemos que vivimos en una maldición.

Tenemos que ser trabajadoras brillantes, modelos. Si tienes barriga, celulitis, las uñas desarregladas y el pelo te pide un buen corte, ¿qué haces parada leyéndome? ¿Te has visto las cejas? Se te van a mezclar con las pestañas. ¿Y las piernas? ¿Desde cuándo no te depilas? ¿Desde tu primera comunión? Venga vaga, arréglate un poco que da asco mirarte.

Ah, por cierto, no se te olvide que tienes que hacer la cena, preparar la comida de mañana para ti y tu prole (marido incluido, obvio, no te creas que te vas a librar esta noche). Y algo rico, olvídate de una pechuga de pollo a la plancha con ensalada: eso solo para ti, que como ya te he dicho estás gorda y el verano está a la vuelta de la esquina, ¿y querrás ponerte un bikini, no? En ese caso, con bikini o con bañador de abuela, recuerda que vas a tener que ir a comprar a uno, ¿o es que acaso no has visto en la revista de moda que se vayan a llevar las rayas horizontales? Tú como mucho verticales que estilizan y tampoco es plan de acentuar tus curvas, que ya es bastante que con tu ropa normal parezcas un ocho, como para que encima te conviertas en un cero andante: por cierto, ¿te he dicho ya que en este rato te está creciendo la barriga?.

El fin de semana no se te olvide que mientras tu marido esté durmiendo en la cama, tienes que ir a hacer la compra antes de ir a ver a tus suegros. Y limpiar pero no pases la aspiradora que sino tus monstruitos con el monstruo mayor a la cabeza, se enfadan.

Ah, y que decir que se espera de ti eso de "señora en la calle, puta en la cama". Aunque estés reventada a no poder más que solo quieras sentarte en el sofá y que tu marido ni te mire, tienes que cumplir y bien. Así que si no te apetece, lo haces y finges un orgasmo, aunque estés a punto de quedarte dormida. Eso o seguir trabajando que en tu empresa te quieren a su disposición 24/7 u olvídate del ascenso. Porque recuerda, tienes que demostrar más que tu compañero hombre que tiene tu mismo puesto de trabajo y cobra más que tú. No te olvides de ver series, estar al tanto de las últimas tendencias, y saber hacer de todo. Manualidades y coser incluídos. Eres mujer, tienes que poder con todo, si no lo consigues es que eres una floja.

Por cierto: no tienes derecho a que te gusten las películas porno, ni la literatura erótica: eres una mujer feminista, independiente y como tal no tienes derecho a ser contradictoria. No te puede gustar leer algo que en la vida real ni en broma consentirías. Si eres feminista, lo eres siempre, cada millonésima de segundo. 

Pero tú, amiga, compañera, puede que estés hasta el mismísimo gorro y un día te quejarás, mandarás todo a la mierda y encima tendrás que soportar como algunos hombres y algunas mujeres te llamen feminazi. ¿De qué te quejas? Si vives como una reina...






Feminista de pacotilla

2.7.17

Buenos días.

Un título llamativo para entonar un mea culpa por ser eso: una feminista de pacotilla.

Se supone que las mujeres somos fuertes e independientes que no necesitamos que ningún hombre haga nada por nosotras. Esa es nuestra aspiración la realidad... No siempre es así.

Esta semana pasada y la anterior no he tenido coche cuando miré el tiempo que tardaba en transporte público (hora y media) me pareció totalmente inviable ir sin coche. Menos mal que el señor Romanticón y mis padres me dejaron los suyos sino habría buscado otra alternativa como acampar en la oficina, lo que no sé es si estarían muy de acuerdo o para mi salud mental cómo iba a ser.
Hablando en serio, se me rompió el radiador y por él salía líquido anticongelante. Menos mal que no soy torpe del todo que días antes, me fijé que salía un poco de agüilla de la parte delante del coche, pero y aquí viene mi error garrafal: no me dio por abrir el capó: sino que esperé que el de siempre me lo mirara. ¿Y todo por qué? Pues por vaguería porque yo soy de las que llevar el coche es conducirlo  echarle combustible cuando queda poco. Un error garrafal que voy a tratar de que no me pase más.

Sinceramente creo que no soy la única ni la última a la que le pasan estas cosas. Nos cuesta muy poco decir "soy una mujer independiente que no necesito a ningún hombre" pero luego que nos dé pereza si hay que arreglar un enchufe, mirar las cuentas o mirar el nivel de aceite del coche.
Nos guste o no (y os juro que estoy tragando bilis) nos hemos educado en una sociedad que sigue siendo machista y estamos constantemente repitiendo conductas que no son igualitarias. Muchas veces sin darnos cuenta y otras, aun dándonos cuenta haciendo la vista gorda. No es eso de lo que va la vaina.

Igualmente, creo que a todas las generaciones les toca hacer una función: a la mía de tratar de limitar al máximo las conductas machistas a la siguiente que ser igualitaria de verdad. Y con ello no me refiero a que tenga que haber cupos para mujeres en trabajos como por ejemplo de bombero donde se necesita una gran fortaleza física que las mujeres (y seamos sinceras) no tenemos por un tema biológico. Sino que cada cual tenga el rol tenga el rol que se merezca por sus cualidades físicas o mentales. Con las sociales es distinto salvo excepciones tanto hombres como mujeres podemos hacer las mismas tareas en el noventa y nueve por ciento de los casos y si tú mujer que me estás leyendo si se te ha estropeado el enchufe de la cocina y no sabes arreglarlo aprende. Porque los hombres nos tomarán en serio cuando nosotras mismas nos tomemos en serio.

Por último, nunca dejéis que alguien os diga que no a un objetivo que tengáis. Es vuestra vida no la de quien os dice no, y tienen dos opciones: ayudar o apartarse, pero no consintáis que se queden en medio de vuestro futuro y lo que queráis.

Ahora que no me ves (ficción)

26.6.17

Ahora que nadie me ve. Me encierro en mi mundo, ese que ansío llegar durante el día. La gente me molesta y mantener una conversación banal me parece un suplicio estresante por el que no me queda más remedio que pasar. Ahora que estoy sola enfrente del teclado y pantalla, con música de fondo acompañando mi soledad estoy disfrutando cada segundo de mi tiempo libre. Ahora que no me ves he puesto la vida en pausa y he empezado a hacer lo que realmente me apetece hacer. No dar explicaciones, no tener que sonreír sin ganas, ni decir nada por quedar bien. Ahora que el tiempo pasa demasiado deprisa y araño estos minutos de tiempo y de vida en el que puedo ser yo de verdad.

Cincuenta sombras más oscuras

13.2.17

Comienzo este post, siendo consciente de que mi opinión no va a cambiar de nadie.

Este pasado fin de semana se estrenó Cincuenta sombras más oscuras y como con el estreno de Cincuenta sombras de Grey, ha traído ríos de tinta.
Lo fácil, lo que está de moda es criticar a la trilogía de E.L. James a la que hay que reconocerle varios méritos que con frecuencia y por muchos sectores de la sociedad se obvian. La novela romántica se ha leído desde muchos más años que llegara a la estanterías la trilogía Cincuenta sombras, pero todavía podemos recordar que la gente llevaba las portadas de las novelas tapadas en el metro, en el autobús, en los parques, como si leer una novela romántica o erótica, fuera un delito. Ahora gracias en parte a esta novela y a muchas otros muchos autores llevar una novela del género, ha dejado de ser algo que ocultar para ser algo que mostrar. Por eso en parte, creo que ha supuesto una liberación de la mujer. Ya no escondemos lo que leem

Todos abogamos porque las mujeres decidamos libremente, que cada uno haga lo que quiera si no hace daño al otro, que optemos por cualquier opción sexual étc. Salvo si queremos leer una historia erótica o romántica que entonces no podemos.
Los de alrededor nos censuran porque leamos o vayamos a ver en el cine que un chico guapo se vuelva loco por nosotras, haga cosas que no aceptemos de primeras aunque luego LIBREMENTE LO ACEPTEMOS, sea un fiera en la cama y tenga la cartera llena, porque si es así, algo falla. Y el fallo está en que si tiene todo eso es porque las mujeres somos unas materialistas que solo nos importa el dinero y que los principios esos que decimos que tenemos en realidad no los tenemos y que no nos importaría conocer a un hombre como Christian Grey o tantos otros en la vida real.
Esto último es una completa y soberana absurdez. Que me guste IMAGINARME ciertas situaciones no significa que en la vida real las acepte. Porque como mi pareja quiera controlarme el móvil o pegarme, no tendría mundo que correr ni viviría tiempo suficiente para arrepentirse.

Cuando leo, lo que busco es huir de la realidad durante un rato. Vivir vidas que se han imaginado otros y hacerlas mías, porque si quisiera más realidad no cogería un libro, ni vería una serie, ni iría al cine ni jugaría a un juego. No haría nada. Sería un ser que comería, trabajaría y dormiría y la vida es mucho más que eso. Es compartir tiempo con tus amigos, estar en soledad, divertirte, distraerte hacer lo que te dé la real gana (siempre y cuando no se haga daño a otros) y nadie tiene derecho a decirme que lea A o que lea B. O que si leo A significa que no pienso B, si no que realmente miento y no soy honesta conmigo misma ya que en el fondo pienso A. Si solo se leyese libros o se vería películas de cosas que estuviéramos dispuestos a aceptar, no existirían los libros ni las películas de terror, ni juegos de matar.

Creo que existe un gran desconocimiento por parte de la sociedad sobre la novela romántica y erótica. Hay autores magníficos del género que están llegando donde muchos otros que escriben "géneros serios" ya les gustaría llegar alguna vez en su vida. Por Megan Maxwell se hacen colas de más de tres horas de espera para que le firmen un libro. Beta Coqueta, vende más sola que muchos escritores de otros géneros juntos. Y hay muchos otros que matarían con tal de tener tanto prestigio, reconocimiento, respeto y admiración sincera como José de la Rosa.

La trilogía Cincuenta Sombras no ha ganado ningún premio literario, pero supuso un punto de inflexión en el género y ha hecho algo que otros no habían hecho hasta ahora: que llegara al gran público. La causa última por la que estás leyendo estas líneas es Cincuenta sombras de Grey.
El señor Romanticón me regaló el libro hace unos años, recuerdo que cuando lo hizo le eché la bronca, yo quería el de Isabel (la serie de televisión sobre Isabel la Católica). Lo empecé sin muchas ganas, pero en cuanto terminé el primer capítulo quise seguir leyendo más y más. No recuerdo qué me enganchó a él y todavía hoy no lo comprendo, pero tras él vinieron muchos otros libros que leí con avidez, que hoy hace que sea una lectora asidua y que el día que no escriba me sienta mal conmigo misma. He podido conocer gente excepcional a la que tengo un gran cariño y que ojalá haya entrado en mi vida para quedarse para siempre.
La trilogía Cincuenta sombras es la causa última por la que escribí Ojalá no fueras tú (no significa que quiera imitarle ni mucho menos) y las dos novelas que tengo a medias. No me avergüenzo decir que Cincuenta sombras me cambió la vida porque gracias a ese libro que acepté a regañadientes descubrí algo que no sabía que me fuera a gustar tanto: leer y escribir, y ya solo por eso y por los motivos anteriores, merece un respeto.

Y a vosotros, ¿qué os cambió la vida? ¿Qué pensáis sobre esta trilogía?