Te amo amor VII

9.1.15


Afortunadamente el sushi es frío, se nos olvidó cenar y solo a eso de las tres de la mañana nos acordamos que no lo habíamos hecho. Con un hambre voraz después de tanto ejercicio amatorio nos terminamos la cena y mientras la veía cenar, tomé una decisión, voy a pedirle a Marta que se case conmigo.


CARLOS

Son las doce de la mañana, ha pasado una semana desde que tomé la decisión de pedirle a Marta que se casara conmigo. Y hoy es el día. Quería darle el anillo que le regaló mi padre a mi madre, pero mi madre no ha accedido, me dijo que todavía no era tan vieja como para desprenderse de joyas familiares y que además, llevábamos muy poco tiempo de relación  llevamos dos años y medio , estamos viviendo juntos y con veintiocho años cada uno, ya no somos unos niños si nos casáramos. Ante su negativa, el martes pedí el día libre en el trabajo y fui por algunas de las joyerías cercanas a nuestra casa, vivimos en un barrio de un poder adquisitivo medio-alto en el que no es difícil encontrar buenas joyerías, a un precio razonable. Le compré un anillo sencillo, nada ostentoso, pero bonito, creo que es perfecto.


He reservado en nuestro restaurante favorito, he llamado a sus padres, a Daniela y Tomas (sus hermanos) y a mis padres. Marta no sabe nada. Le pregunté que por qué no gastaba el bono que le regalé en Navidad. Uno de esos en los que te dan masajes, vas a un spa y te hacen tratamientos de belleza raros. Era algo de algas del mar, o no sé que. Cuando lo compré la chica que me lo vendió me dijo que le iba a encantar y me fié de ella.

Así que aquí estoy un sábado por la mañana planchando la camisa que me pondré esta tarde. He limpiado el polvo, puesto el robot aspirador y he recogido los tazones del desayuno. Estoy bastante nervioso y me voy a ir un par de horas al gimnasio. Cuando vuelva, trataré de comer algo, aunque con los nervios que tengo, creo que no podré. Marta llegará sobre las seis. Mi cuñada, ha sido mi cómplice, ella la va a entretener hasta esa hora. Después del spa y de las sesiones de masajes se la llevará a comer y a continuación un rato de compras. Lo que me pregunto es quien llevará a quien, ¿Marta a Daniela o Daniela a Marta? Las dos tienen mucho peligro. Como se vuelvan locas comprando son capaces de renovar sus armarios, el mio y el de cualquiera que se les cruce por delante.

Os dejo hasta dentro de un rato que ya he terminado de planchar y me voy al gimnasio.



MARTA

Por cortesía de Grand Velas Puerto Vallarta, fuente flickr
Son las diez de la mañana y he quedado con mi hermana para ir al spa.
Carlos por Navidad me regaló un bono para dos personas de una sesión spa y de masaje de algas microestalladas combinado con chocolaterapia. Como él no quería ir, ya que "es un macho", me sugirió que fuera con mi hermana, en cuanto se lo propuse, casi me rompe el tímpano del grito de alegría que dio, ¡menos mal que tengo fuertes los oídos!.

―Hola guapa―. Dijo Daniela.
―Hola preciosa,―Dije mientras abrazaba a mi hermana pequeña y le daba dos besos― ¿preparada para una sesión spa y dos masajes relajantes?
―¿A que encima son dos?― Sonrió sorprendida― ¡Guau! Me encanta, adoro a tu novio. Como alguna vez lo pierdas, me lo pido yo. ¡Así que cuida de mi cuñadito!―Me advirtió divertida.― 
―Serás boba.
―Avisada quedas.
―Anda, hermanita entra y deja de decir tonterías. Seguro que eres adoptada, esa tontez tuya no procede de la familia...
―Marta el que tú seas una estirada tampoco viene de familia, y ya ves como eres...―Se granjeó falsamente ofendida.

Después de la sesión de spa de una hora, fuimos al vestuario, nos desnudarnos y a contiuación fuimos hacia el área de masajes. Entramos a una sala poco iluminada revestida de piedra color crema, con muebles de madera de ébano en las dos paredes laterales. En la pared frontal había un cristal con láminas de espejo que permitía ver lo que ocurría en el spa sin ser visto. La música relajante y una barra de incienso olorizaba la habitación con un agradable olor a frutos rojos.
―Me encanta esto hermanita, gracias por traerme.  Dijo Daniela.
―A ti por venir conmigo― Una sonrisa cariñosa se dibujó en mis labios que se transformó en estupefacción cuando vi entrar dos hombretones. Ambos iban vestidos con dos bermudas color caqui, un polo marrón oscuro y chanclas.
―Hola chicas, somos Jon y Alessandro. Somos los chicos que os vamos a dar los masajes, ¿de acuerdo?―.Uno de ellos era de color caramelo, alto, musculado y con unos ojos marrones enormes, el otro también alto, musculado, rubio y con pelo corto. A pesar de la escasa luz, el radar de tíos buenorros no me falla casi nunca y esta vez no iba a ser una excepción.
―Sí por supuesto―Se apresuró a decir Dani.
―Muy bien, tumbaos y disfrutad. ―Dijo el rubio― ¿Quién se queda conmigo y quién con Jon?
―Marta, a mi me da igual. Mismamente yo con Jon y tú con Alessandro.
―Vale estupendo.― Confirmé.

Tres horas después salimos del spa muy relajadas. Daniela me llevó a uno de sus restaurantes favoritos de comida vegetariana y después nos fuimos de compras. A eso de las cinco y media de la tarde me dijo que se tenía que ir, que después había quedado, así que decidí volver a casa. Cuando entré, vi a Carlos sentado en el sofá con un libro al revés. Fingía leer, pero lo hacía bastante mal, no quería agobiarle. Llevaba un par de días muy raro, no dormía bien, estaba nervioso, desconcentrado. Eso sí, en el terreno sexual estaba como siempre o mejor. Algo raro pasaba eso sin duda.


CARLOS

―Hola Marta, ¿qué tal el spa? ¿Os gustó mi regalo?
―¡Sí! Nos encantó. No solo una sesión de spa y un masaje, sino dos, y los masajistas eran muy guapos.
―¿Con que guapos eh...? Pues no sé si he acertado con el regalo, quizás debería haberte regalado otra cosa, como un viaje en camello, unas entradas de circo o, ¡mejor!, unas entradas para un concierto de monjas de clausura cantando. ―Bromee.
― Ja ja, en Madrid no hay camellos...
― ¿Qué no? Vete al parque del Retiro según a qué horas y a qué zonas y me dirás si hay o no. ―Continué con la broma.
―¡Ays! Por fin en casa. No te lo vas a creer, pero ya estaba harta de ir de compras. Quiero dormir todo lo que queda de tarde y levantarme mañana por la mañana.
―De eso nada bella durmiente. He reservado para cenar en "Murano", a las nueve.
―¿No podemos ir otro día?―Se quejó.
―No.
― Últimamente estás de un raro...
― Serán los nervios del viaje, nos vamos en una semana.
― Sí―Se tensó.
―¿Ey qué pasa preciosa?―Dije mientras la senté en mi regazo― Todo va a ir bien cariño.―La abracé fuertemente y le dí un beso en la cabeza.
―Eso espero.―Bajó la mirada y se me agarró por el cuello.―Tengo miedo.
―Yo también, pero vamos a salir de esta, te lo prometo.― Dije convencido. Le di un beso en cada parpardo, le mordí tiernamente la nariz y acabé con un tierno beso en los labios que pronto fue a más...



MARTA

Eran las nueve y cinco de la noche cuando entramos al restaurante. Carlos había insistido en que me pusiera el vestido verde malaquita de seda, anudado al cuello, con el pretexto de que es el vestido que más le gusta verme puesto y que por favor le diera el capricho. A mi también me gustaba mucho como me quedaba, así que accedí sin problema. A pesar de que estaba algo cansada, me sentía guapa y me gustaba ver como Carlos se queda embobado mirándome cuando lo llevo puesto.


El camarero nos dirigió a nuestra mesa de siempre en la que estaban sentados, mis hermanos, mis madres y los padres de Carlos. Saludamos brevemente a nuestros familiares y justo cuando iba a pedir explicaciones vi como ponía una rodilla en el suelo.

―Marta, el motivo de estar raro estos días y el por el que está nuestra familia aquí, es porque quería darte esto.  Dijo mientras sacaba de la americana una cajuta azul.  ¿Quieres casarte conmigo?



CONTINUARÁ




¡Hasta aquí el post de hoy! Espero que os haya gustado esta nueva entrega de "te amo, amor". 

Para los más románticos, deciros que ya va siendo hora que sufran, ¿no? Por el momento en el capítulo VIII espera un momento muy disparatado... ¿Qué pasará? En exactamente 7 días lo sabréis.




6 comentarios:

  1. ¡OMG! nos estas dando demasiado romance y luego las lágrimas no serán compasivas.
    Ya quiero mas!! (Siete días son demasiado)
    Besos

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    1. Jajajaja sí, en este capítulo sí que hay amor, en el siguiente... Ya veremos lo que hay.... Solo 6 días, solo 6 días :P. Muchas gracias. Un abrazo.

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  2. Oh, pero qué mala eres !! Y nos cortas el relato cuando se pone más interesante que nunca.....aishhhh que ya quieres hacernos sufrir, pérfida !! Jajjajaja, pues nada, nos tocará esperar a una nueva entrega. No tardes mucho !
    Besos !

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    1. Maribel no soy mala, ¡soy peor! xD. Me alegro de que te haya parecido interesante y ya sabes en 6 días sabrás qué pasará, ¿dirá que sí o saldrá huyendo?. Ya está preparadito así que tranquila que el viernes 16 de enero a las 17:00 se sabrá el desenlace del embrollo :P. Un abrazo.

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  3. Tengo que decir que me siento más identificada cuando el que narra es Carlos, lo veo más natural que la parte de las chicas que me parece un poco típica supongo jeje pero con su parte me río mucho porque es como.. se va al spa... y lo que sea de algas xD muy de un chico que no sabe muy bien que se hace ahí jajajaja

    Eso si, a mi me parece muy arriesgado hacer la pedida en un sitio público y con al familia delante xd a mi no volvía a verme jajajaja claro que yo tengo pánico escénico y odio ser el centro de atención xD

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  4. Hola Estefanía. Es que esa es la intención, que Carlos, que es un hombre normal, no sabe de nada de estos temas, sin embargo, como quiere a Marta le hace un regalo que sabe que le va a gustar. Te confieso, que Carlos como personaje me tiene enamorada así que tampoco puedo ser muy objetiva xD.

    Sí la verdad es que pedirle que se case con él en un sitio público con la familia es muy arriesgado, veremos como sale la jugada, ¿saldrá bien y dirá que sí? ¿O dirá que no?


    Pd: Como sé que la otra vez no identificaste muy bien el modelo de coche y seguramente tú no fueras la única, he puesto el enlace a una web en el que se ve claramente el color verde malaquita por si no lo identificabáis bien. Gracias a tu comentario, he rectificado eso ;).


    Muchas gracias por comentar..

    Un abrazo.

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