Te amo, amor parte XIII

19.2.15

En el capítulo anterior...

Hay cola para entrar en el ascensor, veo que el doctor Smith está entre ellos. Trato de disimular, si puedo retrasar medio minuto tener que cruzar palabra con él, mejor. No me gusta la parte que saca de mi, bueno sí me gusta, pero me asusta. 

Me ve. Mierda. No hay escapatoria.



MARTA

—Buenos días Marta —me saluda enseñándome su sonrisa de anuncio de dentífricos.


—Buenos días doctor Smith —ya tengo otra vez el tembleque en el cuerpo, prefiero pensar que es porque tengo frío.

—Oh, por favor, no me llames doctor Smith, llámame mejor Ryan. A partir de hoy vamos a estar mucho tiempo juntos —dice con un tono que promete mucho sexo.



—De acuerdo, doct..., Ryan —rectifico.

—¿Nerviosa? ¿Tienes ganas de empezar la terapia? —¿pero qué ha desayunado este hombre hace un rato? Lengua. Y como si pudiera leerme mis pensamientos, se la pasa sutilmente por el labio de abajo.

—Un poco la verdad —corto educadamente para que no me siga preguntando. Que bien le queda ese abrigo por cierto.


Sale del ascensor una marabunta de gente apresurada con apariencia de cansancio de sus caras. Deben ser médicos y enfermeros del hospital. Su apariencia desmadejada y los empujones que dan a la salida del ascensor así me lo indican. Conseguimos ser los últimos en entrar y nuestros cuerpos están muy próximos, demasiado. Puedo notar su olor, lleva un perfume fresco, pero muy masculino. Su cuerpo se pega al mío y creo que aquí dentro la temperatura empieza a subir demasiado. Soy un manojo de nervios, de sensaciones y de calor. Trato con todas mis fuerzas cerrar los ojos para no fijarme lo que tengo a la altura de mis ojos, su cuello. Lo tiene fuerte, musculado, como el de un conductor de fórmula uno y debajo de su camisa de la que tiene abierta dos botones vuelvo a intuir un pecho fuerte y depilado. Esta ligeramente moreno lo que le da una apariencia de lo más apetecible.




CARLOS


Después de dejar a Marta en el hospital fui directo a ver la primera casa. No me gustó nada, estaba alejada del hospital, era una zona mala y el casero no me daba mucha confianza. A las once tuve la siguiente cita con un propietario, la casa aunque bonita, tampoco me convenció. Y así fui de una reunión a otra, sin encontrar nada.

Finalmente, a la una y media tuve una entrevista con un propietario de una casa situada Whasington Corridor. Era una bonita casa de dos plantas con jardín trasero en el que se podían hacer barbacoas. Me gustó la sensación que emanaba, y no me costó imaginar unos niños corriendo detrás de una pelota, mientras yo les mojaba con una manguera. Marta miraba con apariencia tranquila y satisfecha.


La visita duró poco a penas veinte minutos. No necesité más, ya sabía que esa iba a ser nuestra casa durante los meses que duraría la estancia allí. Llamé a Marta, habíamos quedado a las dos para comer y llegaba un poco tarde.


—Hola cariño. Lo siento llego tarde. Acabo de ver una casa. La casa perfecta. Espérame que ya voy para allá, voy a coger un taxi y en quince minutos estoy ahí —digo entusiasmado.

— Hola Carlos. Lo siento cariño, pero se me había olvidado que habíamos quedado para comer...

—Ah.

—A la una y media el doctor Smith, me trajo un sándwich y como estaba muerta de hambre no me acordé que había quedado contigo a las dos —su tono es de sincera disculpa.

—No pasa nada cariño —miento —, entiendo que debes estar muy cansada y que como tenías hambre lo aceptases —digo con un tono dulce que no se corresponde con lo que siento. Maldito doctor "Smint". Le partiría la cara si lo tuviera delante.

—¿Te quieres venir a comer a la cafetería de aquí? No tengo rehabilitación con el fisioterapeuta hasta las tres, así no comes solo y te cuento todo.

—Vale. Ya estoy de camino. En quince minutos te espero en la recepción.

—Perfecto. Allí estaré. Te quiero —susurra mimosa.

Maldita sea. Ese doctorucho no me gusta nada. Mi lado racional me recuerda que seguramente Marta no le haya dicho nada y que simplemente quería ser amable con ella. Mi lado animal me dice que le parta las piernas.


He fingido que no pasaba nada, pero claro que pasa. Pasa que no me gusta el doctor "Smint". Sí, digo Smint y no Smith porque parece que continuamente va buscando la boca del sector femenino. Como busque o encuentre la de Marta, antes de que llegue ni siquiera a rozarla va a encontrar mi puño entre sus dientes. Creo que tengo que apuntarme al gimnasio por si la situación lo requiere. Tengo que poder intimidarle. Lanzarle la "mirada del tigre". A mi hembra no la toca ningún macho de cuarta. No si, yo puedo impedirlo. Creo que Marta tiene razón, últimamente parezco un hombre salido del Paleolítico.




MARTA

Me siento fatal. Se me ha olvidado que había quedado con Carlos, pero es que... Acababa de salir del vestuario de mujeres después de salir de la piscina en la que había estado haciendo unos ejercicios de recuperación.

Cuando vi al doctor Smith empecé a boquear como un pez fuera del agua. Si fuera una vanidosa diría que estaba esperándome. Estaba apoyado en la pared, con las piernas cruzadas y una bolsa marrón agarrada en la mano derecha.


—Hola Marta.

—Hola doctor Smith.

—Marta por favor, ya te dije esta mañana que quería que me llamaras por mi nombre —se queja.

—Tienes razón, Ryan, perdona.

—No pasa nada. Como tenía un par de horas libres y sabía que estabas en la piscina tenía pensado invitarte a comer, como no sé lo que te gusta he comprado unos sándwiches —abre la bolsa— de atún con lechuga, pavo y queso, tomate y pechuga de pollo... Berenjenas y miel...—no para de decir nombres.

—Para, para... ¿Qué has dejado sin sándwiches al restaurante? —pregunto sorprendida.

—He comprado uno de cada tipo. De beber —continua hablando sin hacerme caso — un batido de fresas y plátano, un par de botellas de agua, una bebida energizante, unas bolsitas de fruta pelada, cacahuetes, y unas chocolatinas—termina de nuevo con esa sonrisa de mojabragas, ¿de verdad que no ha hecho ningún anuncio?

—Muchas gracias, pero no hacía falta que te hubieras molestado Ryan —consigo decir cuando mi cabeza procesa que ha terminado de hablar. No puedo negar que me sorprende este hombre. ¡En mi vida habría imaginado que hubiera tenido un detalle así cuando le acabo de conocer!

—No es ninguna molestia, Marta. Iba a comer solo —se queja— así que eres tú el que me hace el favor si aceptas comer conmigo,claro. He pensado que podríamos ir a la cafetería de personal sanitario, aunque si prefieres comer en cualquier otro sitio, podemos ir a un parque que hay a unas manzanas de aquí. Es muy bonito y tranquilo. Por lo que veo, estás bien abrigada, así que no te pondrás mala —¿ponerme mala? Es así como estoy desde que este hombre ha entrado en mi vida. Estoy convencida de que tiene algo que ver en el calentamiento global —¿Qué eliges?

—¿Y si te digo que no? —digo coqueta.

—No me vas a decir que no —dice con una sonrisa descarada —sé que lo estás deseando.

—Te veo muy seguro de ti mismo... —respondo desafiándole —Está bien, vamos, pero que sepas que lo hago solo por hacerte un favor—sonrío traviesa.

—Gracias Marta, sígueme, que ya sé dónde vamos a ir —empieza a andar y me fijo en su culo, creo que se pueden romper nueces con él.

Los recuerdos de la comida de hoy me vienen a la mente y no puedo evitar sonreír. No me he sentido incómoda, pero no sentía estar en el mejor sitio del mundo. Es raro, porque creía estar a gusto, hasta que se ha ido. Cuando me he dado cuenta he empezado a sentir una situación de incomodidad, como si le hubiera puesto los cuernos a Carlos. Al fin y al cabo he comido con un hombre que me atrae mucho y en el fondo creo que eso está mal. Si Carlos hiciera lo mismo, me sentiría estafada.

La llamada de Carlos recordándome que habíamos quedado para comer me ha hecho sentir aún peor. Definitivamente, tengo que mantenerme alejada del doctor Smith. No me conviene para nada. No nos conviene a Carlos y a mi. Ese hombre me altera demasiado.




CONTINUARÁ...





¡Hasta aquí el capítulo de te amo, amor de hoy! Espero que os haya gustado.



¡Muchas gracias leerme! Espero ansiosa a leer vuestros comentarios.













9 comentarios:

  1. El doctor me cae mal xD y punto ajajajajaja

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    1. Bueno.... Que no es tan malo... Que le lleva sándwiches! xD. ¡Un abrazo !

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    2. Ya... muchos llevaba me parece a mi ¬¬

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  2. Pero ¿que le pasa a ese doctor? Que hambre demuestra jajaja
    Esperando por mas.
    Besotes!

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    1. Jajajajaja el pobre que se alimentará mal xD.
      ¡Gracias guapa! ¡Un abrazo!

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  3. Ay, ay, que Marta se está complicando la vida.
    A ver cómo continúa esto.
    Besitos !

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    1. Ays Maribel, que solo ha comido con él xD. ¡Un abrazo!

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  4. uuu y ese doctor??!!
    me encata! gracias <3

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    1. Gracias guapa! A ver qué da de si.... ¡Un abrazo!

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