EL ESCENARIO

22.9.22


A la hora de escribir el escenario es clave para enmarcar la historia. Si imaginamos un bosque con árboles grandes y el silbido helador del viento rozando sus ramas. Muy probablemente nos pondremos alerta a lo que pueda venir.

Si, en cambio, se dice que “ me fijo en mi aspecto, el traje caro me sienta muy bien. Me acabo de afeitar y llevo mi pelo negro engominado hacia atrás, lo tengo bastante largo, me llega hasta casi los hombros. No soy amigo de las cremas, así que me he tenido que duchar con agua helada para quitarme el cansancio y mostrar un aspecto más saludable”.  Aunque no hubiese dicho en este fragmento de Ojalá no fueras tú que Jon estaba en una habitación arreglándose, se habría intuido de la descripción.


Por eso, tan importante es el escenario como la escena en sí misma. En mi opinión conviene dar los detalles justos que ayuden al lector a saber dónde está el personaje e imaginarse el entorno sin dar muchos detalles porque de lo contrario la historia perderá fluidez, y si eso ocurre el lector es probable que acabe abandonando la historia. Además que como escritora, tampoco es interesante, ya que si contamos demasiado el capítulo se llenará de líneas y elementos que no aportan nada y luego cuesta más retomar la acción de los personajes. En cambio si contamos muy poco, el lector no conseguirá sumergirse en la escena y la novela será una sucesión de capítulos donde los personajes “solo hacen cosas y hablan” con la consiguiente pérdida de calidad. Entonces la pregunta del millón, ¿cómo saber dónde está el punto medio? 

Pues siendo autocrítica y controlándote. Si sabes que eres un escritora que tiende a extenderse mucho, valora qué puedes eliminar y la respuesta a esta pregunta no puede ser nada. ¡Mentira! Seguro que algo puedes quitar. 

En cualquier caso sé consciente de que habrá escenas que salgan mejor y otras peor, es normal. Escribir una novela, salvo que sea un relato muy breve, no suele hacerse en un solo día, y nos influye mucho nuestro entorno. Si un día estás cansada no vas a escribir igual de bien que un día que no lo estés, al igual que si estás en el estado de gracia de los escritores ese día las palabras fluirán solas y no tendrás casi esforzarte, pero de eso hablaré otro día. De todas formas por mucho que lo intentes no todas las escenas estarán igual de bien ambientadas y no pasa nada. Siempre podrás reforzarlas más adelante como por ejemplo hice aquí:

“Todo para tratar de disimular que llevo días comiendo mal y que apenas duermo desde hace una semana. Hoy más que nunca tengo que dar buena imagen.
Tengo una mezcla de sensaciones contradictorias. Por momentos estoy contento, feliz de que haya llegado este día, y en otros siento que me muero por dentro. Las mentiras, el pasado y las circunstancias fueron demasiado. Yo fui demasiado.”

Continué la escena para remarcar que Jon está nervioso y que se va a enfrentar a un día importante. Ambos párrafos ayudan a saber en qué espacio está (la habitación), el estado anímico del personaje y la ducha de agua helada sirve tanto para espabilar al personaje, como para castigarse a sí mismo por algo de lo que se siente culpable y que se descubre más adelante en la historia.

En definitiva, escribir no es fácil se requiere técnica y experiencia. A hacer escenas se aprende escribiendo y leyendo, así que paciencia y saldrán como quieres.

Un abrazo.


Qué guapa estás, tía

✨Nos pasamos la vida con el boli rojo a cuestas y nos preocupamos poco por decir las cosas bonitas que pensamos de verdad de las demás, como por ejemplo las frases de "qué guapa estás", "qué bien te sienta ese color, o, "ese vestido te sienta genial", y es absurdo porque muchas veces son capaces de levantarnos el ánimo en un día de mi*rda, o simplemente sacarnos una sonrisa. Estamos tan centradas en el día a día que se nos olvida lo más importante, nosotras y las demás.

✨Así que desde este miniespacio del mundo propongo sacarnos sonrisas mutuas y es que cuando las mujeres nos proponemos ser buenas amigas somos las mejores. Como por ejemplo en Sí, siempre fuiste tú, Cris lo estaba pasando mal y sus amigas se presentan en donde está a levantarle el ánimo, demuestran que las amigas de verdad siempre están, y que consigue sacarle una sonrisa en un mal momento, por aquí os dejo un fragmento.

𝐸𝑠𝑡𝑒 𝑒𝑠 𝑒𝑙 𝑎𝑞𝑢𝑒𝑙𝑎𝑟𝑟𝑒 𝑚𝑎́𝑠 𝑡𝑟𝑖𝑠𝑡𝑒 𝑑𝑒 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎. 𝐿𝑜𝑠 𝑜𝑡𝑟𝑜𝑠 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑙𝑙𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑟𝑖𝑠𝑎𝑠, 𝑐𝑒𝑟𝑣𝑒𝑧𝑎, 𝑠𝑒𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑛𝑖𝑐𝑢𝑟𝑎, 𝑏𝑒𝑙𝑙𝑒𝑧𝑎, 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑟𝑎𝑠 𝑜 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑢𝑛𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑝𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑢́𝑛 𝑠𝑖𝑡𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑜𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑝𝑖𝑡𝑎𝑙. 𝐸𝑙 𝑑𝑒 ℎ𝑜𝑦 𝑒𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑏𝑖𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎́ 𝑠𝑢𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑖𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑡𝑎𝑧𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑓𝑢𝑠𝑖𝑜́𝑛 𝑦 𝑡𝑎𝑟𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑧𝑎𝑛𝑎ℎ𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑖́𝑑𝑜 𝑢𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑖𝑠 𝑎𝑚𝑖𝑔𝑎𝑠, 𝑦 𝑚𝑜𝑐𝑜𝑠, 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑜𝑠 𝑚𝑜𝑐𝑜𝑠. 𝑀𝑒 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑛 𝑒𝑙 𝑡𝑟𝑜𝑧𝑜 𝑚𝑎́𝑠 𝑔𝑟𝑎𝑛𝑑𝑒 𝑦 𝑙𝑜 𝑎𝑔𝑟𝑎𝑑𝑒𝑧𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑒𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑. 𝐸𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑚𝑎́𝑠 𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑠𝑡𝑟𝑎𝑟𝑚𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑒 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒𝑛 𝑦 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑜𝑠𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑜𝑚𝑜𝑠, 𝑠𝑒́ 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑑𝑎𝑑 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑟𝑒𝑠𝑒𝑟𝑣𝑎𝑑𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑙𝑎𝑠 𝑔𝑟𝑎𝑛𝑑𝑒𝑠 𝑜𝑐𝑎𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠.



El fracaso

13.9.22

Os voy a contar un pedacito de mi historia.

👉Recuerdo que cuando me pedí la excedencia para estudiar la oposición viendo Cuéntame, Antonio Alcántara le decía a Carlos en el capítulo once de la temporada 19 la frase de “somos lo que somos porque vamos de fracaso en fracaso”. ¿Acaso sería una premonición de lo que me iba a pasar en el estudio? No lo sé, pero creo que es más bien la historia de mi vida.

😅Hace unos años cuando fracasaba me hacía hundirme en la miseria y no quería saber nada del mundo, me tomaba las cosas como algo súper personal y me sentía el mayor despojo humano sobre la faz de la tierra. Ahora, me hundo igualmente pero el hecho de tener tantos fracasos en mi haber a cuál más grande, me ha hecho darme cuenta de una cosa, y es que en todos y cada uno de ellos al final he aprendido algo y me han hecho un poquitito más fuerte.

✨Y de eso van precisamente mis novelas, de salir adelante. En Ojalá no fueras tú, Jon cae hasta el infierno y vuelve a renacer. Cristina en Sí, siempre fuiste tú se enfrenta al diablo, en Seguí a mi intuición y me enamoré del turco. Clara se agarra a sus horarios y manías para tratar de sobrevivir en una realidad que le viene grande; y Aitana en Seguí a mi intuición y me dejé llevar, trata de huir hacia delante cuando de repente se entera de una noticia que le cambia su vida. 

✨Lo que tienen todos los protagonistas de mis novelas en común es que por mucho que fracasen siempre encuentran la salida y es que de eso va la vida, de fracasar, equivocarse y de vez en cuando acertar e ir sacando los pies del fango como pueden. En algunos lados estará el suelo más duro y en otros más blando, pero no hay que detenerse. Y es que quedarse recordando el pasado que ya no existe solo nos crea dolor, aprovechemos lo malo para aprender y salir adelante.

¿Y tú? ¿Cuántas veces has fracasado? ¿Cuál ha sido el mayor fracaso de tu vida?

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#novelaromantica
#historiasromanticas 
#librosseptiembre
#novelafeelgood
#novelasverano
#imperfectasgant

Hora de volver

5.9.22

Hola, hola.
Tras varios meses de ausencia de redes en los que he estado recargando pilas, ya me apetecía volver a la normalidad y qué mejor que hacerlo en el nuevo año: en septiembre. Y es que aunque septiembre trae madrugones, atascos y el ritmo vuelve a ser el mismo de los meses de atrás. Nuevo año, nuevas ilusiones. O bueno, en mi caso viejas ilusiones porque escribir ya forma parte de mí.

Y es que he vuelto a aporrear el teclado hay nuevas historias cocinándose, y la verdad es que tengo muchas ganas de afrontar las siguientes semanas para que vaya terminando de tomar forma y que vayan saliendo a la luz.

En esto meses en los que la prioridad era otra he disfrutado de la boda todo lo que tenía que hacerlo y he sido muy feliz, pero al volver a aporrear el teclado siento que estoy de nuevo en casa. 
Esta casa que necesitaba algunos cambios y me esforzaré los próximos meses en redecorarla y convertirla en un espacio más abierto, más profesional, más nosotras. Y es que volver a la normalidad es volver al hogar. 

¿Me acompañas?

Por qué escribo

11.4.22

Lo reconozco, si pienso más de tres veces qué hago escribiendo me vengo abajo. En una era en la que comemos rápido, conducimos rápido, leemos rápido y hacemos todo igual de rápido o más, escribir una novela si no es tu trabajo principal, es una locura.

Es una locura porque con un trabajo a tiempo completo, la piratería, el trabajo constante de publicidad y promoción, la poca visibilidad que tenemos los autores autopublicados y las mil y una trabas que se encuentran en las ferias de libro para poder ir, convierte en el oficio en una carrera de obstáculos en el que la toalla está siempre muy próxima de llegar al suelo de forma definitiva. ¿Y por qué lo haces? Te preguntarás. Pues en realidad no lo sé del todo. Supongo que porque tengo una carácter soñador y me gusta la paz del folio en blanco, el estar en silencio con la cabeza a mil por hora y porque al final, el escritor acaba saliendo por alguna parte, aunque no quiera.

La ilusión de crear una historia, de pasarte meses investigando viendo cómo se forma como la película de tu historia en tu cabeza. Que los personajes, seres inanimados al principio, le vas dotando de voz, de rasgos físicos, de carácter, manías... Ir encajando cada pieza del puzzle que se forma en tu cabeza hasta que llega el punto en el que la historia fluye sola y acabas la historia y ves la película de ella, y te ilusionas y disfrutas de ella aunque solo estés tú delante. Esa sensación de satisfacción es difícilmente comparable. Y también, por supuesto, porque si escribir puede servir para animar a alguien en un momento determinado o simplemente entretener, hace que tenga sentido escribir.

Hay un estereotipo de que los escritores somos personas con alma de ermitaños a los que les cuesta salir al salir al mundo. No sé si es del todo cierto, eso cada uno que juzgue, pero sí que es verdad, que para los escritores juntar letras y crear mundos paralelos es una necesidad; es una manera de vivir distinta a la habitual, pero también es una forma de volver a ser niños jugando a ser quienes sean nuestros personajes, porque en cierto modo, vivimos a través de ellos.

Por eso tiene sentido escribir.


Y recuerda, si quieres adquirir cualquiera de mis novelas puedes hacerlo aquí.


Hasta el próximo post.